miércoles, 18 de marzo de 2015

EL MONO QUE LLEVAMOS DENTRO

"Las explicaciones de los orígenes humanos que no tienen en cuenta esta profunda conexión y nos presentan como solitarios que se reunieron de mala gana ignoran la evolución primate. Pertenecemos a una categoría de animales conocida por los zoólogos como «gregarios obligados», lo que significa que no tenemos otra opción que mantenemos unidos.

Por eso el temor al ostracismo acecha en las esquinas de toda mente humana: ser expulsado es lo peor que puede sucedemos. Así era en los tiempos bíblicos, y así sigue siendo hoy en día. La evolución ha implantado en nosotros la necesidad de pertenecer y ser aceptado. Somos sociables hasta la médula.
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En 1879, el economista norteamericano Francis Walker intentó explicar por qué su gremio tenía tan «mala fama entre las personas reales». Echó las culpas a su incapacidad para comprender por qué el comportamiento humano no se ajusta a la teoría económica. No siempre actuamos como los economistas piensan que deberíamos, principalmente porque somos menos egoístas y menos racionales de lo que los economistas suponen que somos.

Los economistas están siendo adoctrinados en una maqueta de la naturaleza humana que dan por buena hasta tal punto que su propio comportamiento ha comenzado a parecerse a ella. Los exámenes psicológicos han demostrado que los catedráticos de economía son más egocéntricos que el estudiante uniiversitario medio. La exposición clase tras clase al modelo capitalista del interés propio parece matar cualquier tendencia prosocial de entrada. Dejan de confiar en los demás y, en correspondencia, los demás dejan de confiar en ellos. De ahí la mala fama”.

 Frans de Waal  
"El mono que llevamos dentro"
 Tusquets-Metatemas (2007: 233, 243-244)

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